
China se prepara para realizar un majestuoso desfile militar el próximo 3 de septiembre de 2025 en la Plaza de Tian’anmen, con motivo del 80.º aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial, un evento que busca proyectar tanto unidad nacional como poderío estratégico ante la comunidad internacional.
El desfile contará con la participación de decenas de miles de soldados organizados en 45 formaciones, cientos de aeronaves, tanques, drones y equipos de alta tecnología, en un espectáculo de aproximadamente 70 minutos que marcará un hito desde el último gran desfile de 2015. Entre el armamento a exhibirse figuran misiles hipersónicos, misiles de precisión de la serie YJ, drones aéreos, navales y terrestres, sistemas de guerra electrónica, plataformas no tripuladas y tanques de nueva generación con protección activa y torretas automáticas, además de aviones de alerta temprana y defensas antimisiles de última generación.
Se espera también la presentación del portaaviones Fujian, el más avanzado de China, equipado con catapultas electromagnéticas y diseñado para expandir la capacidad de operaciones navales en el Pacífico y el Océano Índico, convirtiéndose en símbolo del crecimiento del poder marítimo del país. El presidente Xi Jinping presidirá la ceremonia y se prevé la asistencia de líderes internacionales, entre ellos el presidente ruso Vladimir Putin, lo que enviará un mensaje de cercanía estratégica entre Pekín y Moscú, mientras que varios líderes occidentales probablemente no asistirán al acto.
La organización del evento ha sido acompañada de estrictas medidas de seguridad en Pekín, con controles en calles, transporte público y zonas residenciales, además de constantes ensayos militares que han captado la atención de la población. Japón, por su parte, ha expresado críticas hacia el evento e incluso ha instado a otros países a no participar, advirtiendo que el desfile puede interpretarse como un símbolo de militarismo, lo que aumenta la tensión diplomática en la región.
Más allá de la conmemoración histórica, este desfile representa una clara demostración de fuerza militar, con la intención de reforzar la imagen de China como una potencia capaz de defender sus intereses estratégicos en un escenario internacional marcado por disputas territoriales y rivalidades tecnológicas.